'Everything Sucks': La serie sobre los 90 que habría sido censurada en los 90

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Es 1996 y todos estamos en la preparatoria, entre el molesto ruido del internet por cable telefónico y canciones de Oasis, Luke O'Neil  (Jahi Di'Allo Winston) conoce a Kate Messner (Peyton Kennedy) y se enamora instantáneamente de ella. 

Kate ni voltea a verlo, en lugar de eso incrusta su mirada en Emaline (Sydney Sweeney) la chica guapa y popular de la escuela que, en una especie de flashmob hiperdramatizado en la cafetería escolar, promociona la obra teatral de final de curso.

Cuando me enteré de la nueva propuesta adolescentil que Netflix traía entre manos bajo el nombre de 'Everything Sucks' pensé: No voy a ver otra serie que sobreexplote sin sentido la nostalgia de los millenials, ajá, como Stranger Things.

Pero me equivoqué. Y es que Stranger Things y Everything Sucks no tienen mucho más en común que el intento de acudir a nuestra nostalgia y contar historias de adolescentes que crecen en un pequeño pueblo de Estados Unidos.

Y es que al principio 'Everything Sucks' parece un pastiche de 'Stranger Things' y 'Freaks and Geeks',  pero tiene un distintivo muy interesante en su argumento.

Everything Sucks, en efecto, busca de manera descarada apelar a nuestra nostalgia por los años noventa, haciendo alusión a tamagotchis, pop tarts, películas VHS  y pulseras de plástico, pero va más allá de esto. 

La historia de Everything Sucks se cuenta en 10 capítulos y ocurre en un pueblito estadounidense llamado Boring, en Oregon.

Como ya te conté, Luke se enamora de Kate , que es la hija del director de la escuela. Mientras que el director, Ken Messner, empieza a enamorarse de la madre de Luke. 

Todo esto transcurre mientras hay una típica disputa entre dos grupos escolares: los nerds y los populares; el club de audiovisuales y el club de teatro (que de forma inverosímil es el grupo popular).

Por circunstancias de la vida, este par de equipos antagónicos tendrán que trabajar juntos en una película. 

Para ser franca, todavía no sé si me encantó o no, y es que Everything Sucks falla en su intento de representar con verosimilitud a los adolescentes, en parte por las inconsistencias del guión : el grupo de teatro no era popular en ninguna escuela ¿o de qué me perdí? A eso ha de sumarse que a veces los personajes actúan con demasiada madurez, como en el caso de Kate, pero en ocasiones también son inmaduros y sobreactuados, caso de Emaline. 

En esta serie vemos los conflictos típicos de las historias coming of age: el amor platónico de la juventud que no se cumple, la eterna confrontación entre populares y nerds, las primeras experiencias con las drogas, los mitos que rodean 'primera vez'...

Pero, a pesar de sus fallos y lugares comunes, Everything Sucks difiere de todas esas series populares en los noventa sobre chicos en la prepa que aprenden a crecer (Los Años Maravillosos, Salvados por la Campana, Aprendiendo a vivir) por un elemento que le da vigencia y actualidad: su inteligente exploración de la homosexualidad en la adolescencia.

Kate mira reiteradamente a Emaline, esto nos indica que aquí hay algo raro, ¿será gay? Es la sospecha del espectador que  termina de confirmarse cuando Kate roba de la casa de Luke, su enamorado, una revista con chicas desnudas.

Kate se lleva la revista a su casa y su padre la descubre viéndola. El señor Messner cree que Kate quiere lucir como ellas. Error. Kate es homosexual y deberá a aprender a lidiar con ello.

Aunque la trama transcurre en 1996, definitivamente Everything Sucks es un producto que habría sido censurado en esa época.

Si hasta hace apenas 10 años era imposible ver un beso entre personas del mismo sexo en la televisión, ¿te imaginas a una adolescente enamorándose de otra en un programa transmitido por la tele en los 90? Ni-de-broma.

Este giro convierte a Everything Sucks en un producto interesante y serio, en el buen sentido de la palabra, que está apoyado en un soundtrack inmejorable y en actuaciones impecables, sobre todo la de Peyton Kennedy, que dota a su personaje de una madurez que parece superior a la de una niña de su edad (14 años).

Everything Sucks es entonces una serie con momentos de amargura y felicidad: como la vida, como la adolescencia. Por momentos es cursi e inverosímil y por otros es inteligente hasta abrumarte. 

Eso sí, es la mejor opción de las series del género en este y otros momentos: mucho más interesante y entretenida que 'Stranger Things' y 'Los años maravillosos' y 'Salvados por la campana'. 

Calificación: 8/10.

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